domingo, 19 de julio de 2009

Solo el pueblo salva al pueblo

Ayer el gobierno de Micheletti rechazó la propuesta del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que comprendía 7 puntos que pasaban por la restitución del presidente Zelaya. Una propuesta que incluye amnistía para los golpistas, lea usted bien. ¿Cómo es posible que un gobierno ilegitimo, repudiado y rechazado por el mundo entero, vaya a EXIGIR a la mesa de dialogo? Cada vez se evidencia más la marquita made in the U.S de este golpe de Estado. Este gobierno de facto ha demostrado por todos los medios posibles su absoluta intransigencia, ha desestimado al SICA, la OEA, la ONU, la UE y cualquier número de condenas internacionales en su contra. Han dicho y hecho lo que han querido y sin embargo se les sigue invitando a la mesa de dialogo y se les siguen otorgando privilegios. ¿Y las violaciones a los derechos humanos quien las condenará? ¿Qué castigo habrá para el usurpador Micheletti, para el falso comisionado de los derechos humanos Custodio, para el insultante chimpance Ortez Colindres, el vendepatrias Romeo Vasquez o para el asesino Billy Joya? Los crimenes de los golpistas deben ser castigados y las instituciones del país deben limpiarse de todo lo que huela a golpe. ¿Cómo puede seguir legislando un congreso lleno de diputados que aceptaron documentos falsos y que han defendido a capa y espada a este gobierno usurpador? ¿Qué credibilidad podría tener una Corte Suprema de Justicia que se dio a la tarea de legitimar este atroz crimen contra la patria y la humanidad entera? ¿Cómo se puede ofrecer amnistía a un gobierno que ha manipulado toda la información al interior del país para crear una falsa imagen de lo que sucede día a día dentro y fuera de Honduras? Un gobierno criminal que ha suspendido las garantías individuales, secuestrado gente, asesinado gente, amenazado, extorsionado... todos estos crimenes no pueden ser simplemente olvidados. La dignidad del pueblo no se negocia.

Por eso nuestra resistencia debe seguir, y debemos alzar nuestro rechazo a lo que en Costa Rica se ha propuesto, que es una completa aberración, un insulto, una patada en la cara del pueblo. Solo el pueblo defiende al pueblo, compañeros y compañeras, ningun politico va a salvarnos, ni Mel ni nadie, debemos ser nosotros y nosotras quienes reparemos esas viejas esperanzas rotas y alzemos con fuerza propia la bandera de nuestra lucha, la bandera de nuestra patria y que quede claro que esta tierra no es parcela alquilada de ningún empresario imperialista, sino que es un país de gente digna, que es país de un pueblo despierto y alzado que no bajará más la cabeza.

Al presidente se le debe restituir, sin condiciones. Y a los gorilas dictadores si no les castiga la diplomacia, si no les castiga esa justicia aburguesada del mundo, los ha de castigar el pueblo de Honduras. A las ratas que escapen con sus triquiñuelas legales, como sabemos que harán muchos y muchas, debemos castigarles no comprando sus productos, no viendo sus canales, no leyendo sus periodicos. Debemos castigarles en las calles y en las urnas, rompiendo así por fin el historico bipartidismo subyugante que por tanto tiempo ya ha oprimido a nuestro pueblo. Ni un voto para Elvin Santos, ni un voto para Porfirio Lobo. Ni un voto para el oligarca, ni un voto para el golpista, ni un voto para el asesino y el represor. Ni un solo lempira viejo y gastado del bolsillo trabajado hasta el cansancio debe ir a las cuentas desbordadas de los perros del imperio. Ni un oido más que se preste a la rastrera predica del genral... digo cardenal Rodriguez, ni una cabeza servil que se agache en el culto de Evelio Reyes. Que nuestra memoria no olvide las marcas sangrientas de estos hombres y mujeres, que el pueblo no olvide jamás el 28 de junio de 2009, y los días que siguieron, que el pueblo no olvide jamás a Isis Obed Murillo, que el pueblo no olvide jamás quien está con el pueblo y quien está con el dinero.

NTSP


sábado, 18 de julio de 2009

21 días de dictadura

21 días oscuros, 21 días sangrientos, 21 días de bruta represión contra el pueblo hondureño. 21 días de resistencia, 21 días de lucha, 21 días de sol y lluvia, de incertidumbre y hambre, de hombre y mujer vueltos garganta que grita en unisono, de reclamo indignado de un pueblo que al fin despierta.

No nos detienen ni el miedo, ni el cansancio, ni las amenazas, ni los disparos. Nuestro amor por la patria, nuestra dignidad, nuestro espíritu nos impulsa a seguir adelante siempre, ni un paso atrás ante quien nos oprime.

21 días desde aquel domingo en que las luces se apagaron en toda Honduras, aquel domingo en que Tegucigalpa amaneciera golpeada y cubierta de botas negras y uniformes moteados. Creyeron que este pueblo era una bestia mansa en la que fácilmente iban a montarse, y es allí donde se equivocaron. Estas Honduras no son las mismas de hace tres decadas, y el mundo ha dado ya suficientes vueltas. El mensaje es claro: No a los golpes de Estado, Nunca más.

Los intereses tras este garrotazo mal perpetrado son muchos, sin duda, y especular podemos todos y todas. Pero mientras tanto, mientras nos hundimos en debates interminables, brillantemente improbables, hay un pueblo allá en las calles, luchando con fervor. ¿Escuchan la voz profunda de este país cansado? Es la voz que nos llama a la lucha, la voz que nos llama a gastarnos las piernas, las manos y las voces, es la voz que nos llama a amar este tumulto patrio de cada día, a amar esta patria de niños caretos y doñas sin dientes, de viejos tristones y muchachas valientes. Ese reclamo desgarrado del pueblo, ese dolor latente en sus gargantas, eso es lo escencial, lo demás... es inmaterial.